Dance, dance

POR BERE DÍAZ

Entre muchas de las grandiosas canciones que literalmente nos incitan a bailar, tengo tres en mi cabeza que no puedo evitar relacionar con lo que les quiero contar. 

La primera de ellas es de Lykke Li, y se llama “Dance, Dance, Dance”. Hay una frase en ella que dice: “when I’m shaking my hips, look for the swing, the words are written in the air…” Y no sé si Lykke Li y ustedes habían escuchado algo sobre esto (recordaré mandarle un tweet para informarle), pero las abejas al sacudir la cadera, y seguir el swing, están realmente escribiendo en el aire. Pero ¿qué es lo que están escribiendo? ¿es una baile de coqueteo para conquistar a todos los machos en la colmena? No, el mensaje que transmiten a través del baile es mucho más elaborado. 

La abeja exploradora sale de la colmena y encuentra una fuente de alimento, una buena cantidad de flores, por ejemplo lavandas. Después de asegurarse de tomar el néctar necesario o salir muy bien espolvoreada de granos de polen, esta abeja regresa a su colmena. Una vez ahí, llega el momento de bailar. La abeja exploradora ejecutará una danza con pasos precisos dependiendo de la distancia y la dirección a la que esté la fuente de alimento, para que sus compañeras puedan llegar a ella sin equivocación. En realidad no son pasos muy elaborados (no se avienta una salsa en línea), sino sólo vueltas completas o en semicírculos y esta última puede incluir movimientos de cadera. Sin embargo, la correcta recepción del mensaje dependerá de la buena ejecución de estos pasos. 

Digamos que el campo de lavandas está a menos de 100 metros de la colmena. En este caso, la abeja exploradora hará círculos completos en cuanto entra al panal, variando frecuentemente el sentido de éstos, esto para que sus compañeras se pongan las pilas y presten atención a los pasos. En un momento dado, decide que debe incitar a sus compañeras a bailar, y por medio de un torbellino las arrastra seguirle el ritmo; una vez que ve que sus compañeras dominan los pasos, se va a otra parte de la colmena para incitar a otras a bailar: es el alma de la fiesta. Y aunque parece que es una abeja súper fiestera más que exploradora, en realidad el mensaje que está transmitiendo al dar círculos completos es que la fuente de alimento está a menos de 100 metros de la colmena, la intensidad y duración del baile indican al resto lo abundante que es la fuente, y finalmente el olor de la abeja exploradora (recuerden que se encargó de embarrarse muy bien del botín), le indica a sus fans el tipo de alimento que deben buscar.

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El sistema de las abejas para la búsqueda y recolección de néctar por medio de movimiento que simulan una danza es uno de los procesos comunicativos animales más estudiados. Cada abeja sigue el conjunto de reglas de comportamiento, una serie de condiciones que definen una acción a ser desarrollada (el mensaje), y que por medio de estas se transmite información tanto interna como externa, como es la localización de una fuente de alimento. La información que se representa mediante el baile es la distancia a las fuentes de alimento (por medio de la duración), la posición del sitio (por medio de la dirección), y la productividad de la fuente (por la insistencia y vigor del baile). 

Pero ¿qué pasa cuando la fuente se encuentra en un radio mayor a los 100 metros? ¿Hace muchos más giros y más acelerados? De hecho, es todo lo contrario, en lugar de aventarse un break dance, ahora hará un baile mas sencillo dependiendo de la distancia a la fuente, llegando a convertirse en un vals . Primero hará un semicírculo, el cual al ser completado, cambiará la dirección para regresar en línea recta al punto de origen, en donde comenzará otro semicírculo opuesto al anterior pero complementario, que finalmente cierran el círculo. Sin embargo, durante su paso en línea recta la abeja exploradora decide agitar su abdomen (un tipo de belly dance) para atraer la atención de sus compañeras y también para indicar la dirección a la cual hay que ir. 

De esta forma, hay una relación inversamente proporcional entre la distancia y la velocidad de las vueltas; es decir, a mayor distancia de la fuente de alimento, menos intensa será la danza de la abeja. Por ejemplo, digamos que el campo de lavandas está a 100 metros de la colmena, la abeja exploradora hará entre 9 y 10 recorridos en línea recta en 15 segundos. Si el campo estuviera a 500 metros, entonces hará sólo 6 en los mismos 15 segundos, y ya ni hablar de 5000 metros, porque sólo hará dos en la misma cantidad de tiempo.

Como ya se mencionó, el mensaje no estaría completo si no les indica también hacia dónde ir, porque una cosa es recorrer sin dirección menos de 100 metros (órale, se lo pueden permitir), pero un radio de 5 km, eso sí que sería muy agotador. Por lo tanto mediante el baile, y específicamente, en el paso de línea recta (sí, esa parte en que las abejas sacan sus velos para hacer la danza del vientre) transmite la dirección, siempre tomando al sol de referencia. Por lo tanto, usando al sol de brújula, las abejas indican claramente a sus compañeritas el ángulo a la que se encuentra la fuente de alimento y con esta información salen disparadas para encontrar fácilmente el cofre del tesoro. 

Regresando a las canciones, ¿Recuerdan que eran tres? Bueno, la segunda es esa exquisita canción del grandioso David Bowie que se llama “Let’s dance”, y especialmente la parte que dice “If you say run, I’ll run with you, if you say hide, we’ll hide…” Porque justo es el siguiente paso en el proceso de comunicación. 

Las abejas entienden perfectamente las instrucciones y las llevan a cabo. En el primer caso en donde la distancia es menor a 100 metros, las abejas que ya han aprendido los pasos, salen disparadas del panal y en poco tiempo encuentran la fuente de alimento. Toman lo que son capaces de cargar y regresan a la colmena para hacer lo que hizo su antecesora: transmitir el mismo mensaje a aquellas perdidas que todavía no lo han cachado.

En el caso de una distancia mayor a 100, quedémonos con la distancia de 5000 metros en dirección hacia el sol, después de entender el mensaje sólo con dos líneas rectas hacia arriba, las abejas salen y en poco tiempo son capaces de encontrar el campo de lavandas. 

Y como si no fuera lo suficientemente complejo, y sólo para su información sin ahondar más al respecto, estas coreografías se modifican (aunque sea un poco) dependiendo de las razas de las abejas, y hasta es posible que en caso de hibridación, se haga una mezcla de ambas coreografías (imaginen una mix de los pasos de Michael Jackson en “Billy Jean” y los de Madonna en “Vogue”). 

Finalmente, este increíble y laborioso proceso de comunicación es, desde mi punto de vista, perfectamente bien descrito en la excelente canción de una banda mexicana que todos (los mexicanos, por supuesto) hemos tarareado al menos una vez… PAPARA PAPA EUEO… Si aún no saben cuál es, me refiero a “El baile y el salón” de Café Tacuba, específicamente a la estrofa donde dice “Yo que era un solitario bailando, me quedé sin hablar, mientras tú me fuiste demostrando que el amor es bailar…” No sé lo que les parezca a ustedes, pero éste lenguaje escrito en el aire entre estos bichos tan pequeños solo demuestra el amor y compromiso que tienen las abejas para con su colonia (colmena), convirtiéndose en una de los procesos de comunicación más complejos que existen en la naturaleza, y que les ha permitido su permanencia y especialización a lo largo del tiempo. Además, me hace pensar que si ellas son capaces de transmitir un mensaje tan claro a sus semejantes, por qué no empezamos a seguir su ejemplo.


REFERENCIAS:


Agradecemos la colaboración, pasión y tiempo de nuestra querida M. en C. Berenice Díaz, especialista en estrategias de biodiversidad y servicios medioambientales.

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